lunes, 6 de agosto de 2007

Cartas de recomendación

Una de las cosas que parecen más difíciles a la hora de presentarse a una beca es conseguir las cartas de recomendación. El potencial becario ve: "estar graduado con buenas notas", y piensa: OK, ya lo tengo. Ve "experiencia laboral" y respira aliviado. Ve "2 cartas de recomendación" y se empieza a preocupar. ¿A quién se las pide? ¿Cómo hace?

Acá hay que diferenciar entre dos tipos de becas: las académicas -para hacer un PhD, investigación, post.doctorado, etc- y las becas para maestrías para los "líderes del mañana": Chevening, Fulbright, Eiffel.

Para las primeras, conviene conseguir cartas de recomendación de un profesor o jefe de investigación o de cátedra, que te conozca bien y sea medianamente reconocido -no famoso, si es profesor titular de la UBA y tiene un par de publicaciones, está muy bien. La clave es que pueda hablar de vos como alumno/investigador. La gente que trabaja en la academia está muy acostumbrada a escribir ese tipo de cartas, lo único que hay que hacer es consultar: el profesor en cuestión le escribe directamente a la facultad, vos nunca ves el texto, salvo que te lo envíe antes (pocos lo hacen).

Para las becas para "jóvenes líderes", en general piden dos cartas: una académica y una laboral. Conviene tener cartas de personas conocidas. Líderes políticos, rectores, empresarios. En general, si el potencial becario tiene buenas notas, los decanos y rectores firman cartas de recomendación. Sólo hay que llamar a su asistente, explicar que uno fue alumno entre tal y tal año, y esperar una respuesta. Con respecto a la carta laboral, tal vez el CEO de tu ex-trabajo no te conozca mucho, pero sí tenga un asistente que le alcance una carta para firmar. En estos casos, es crucial tratar de ver el texto antes de que sea enviado, porque una carta que diga: "la verdad que no lo conozco mucho, pero parece buen pibe" resta mucho.

Un consejo final: si no querés blanquear en tu trabajo que te vas, pedile cartas a jefes de trabajos anteriores.